By David Cortes

Correo: davidcc@politicaladvisorsapc.com


2020 termina siendo un año que acentuó los grandes problemas que implica el gran retroceso que sufrió el país al volver a la política de un solo hombre en vez de seguir por la vía institucional y que solo necesitaba ajustes.

En 2018, se tenía una proyección de crecimiento de 2.1% para 2019 que se convirtió en un crecimiento del  0.1% gracias a un gobierno que prefirió acusar sin pruebas, dividir con saña y traicionar al pueblo de México a hacer cumplir la ley, unir al pueblo y callarnos la boca con resultados.

Se le debe reconocer que ha sabido dar la nota, pero por desgracia por cosas que como mexicanos, nos da vergüenza: No usar cubre bocas, hacer mítines sin importarle el semáforo epidemiológico en la mayor parte del país. Estábamos empezando la primera oleada y decía que la pandemia ya estaba domada, ahora comienza la segunda en el escenario catastrófico de la primera ola.

AMLO llega a su segundo año buscando por todas partes datos a resaltar para evitar hablar de sus fallas, y ni aún así ha podido ocultar la violencia criminal y de género que se presenta en nuestro país; sus propios datos, leídos por él mismo en el informe nos hablan de un aumento en el homicidio doloso, el feminicidio y la extorsión de 3.8, 8.9 y 21% respectivamente.

Prefirió hablar de las conferencias matutinas que reconocer que le ha fallado al país al punto que está dejando de lado el índice del PIB que tanto uso para denostar cuando fue oposición, diciendo que él lo podía hacer mejor, para crear uno que le favorezca de la misma manera que le favorecían las encuestas en su partido para ser candidato a la Presidencia en 2018. El llamado “Índice de Bienestar” no es más que el reconocimiento tácito a la falla brutal en este aspecto que por años le redituó políticamente cuando era oposición.

La 4T ha avanzado en su proyecto de terminar con las instituciones democráticas construidas a lo largo de los años por quienes tanto criticó, a pesar de que fueron ellas quienes le dieron el triunfo. Aquel grito de ‘Al diablo las instituciones’ se está viendo hoy reflejado en los ataques sin sentido a la prensa, a la oposición y a quien critique el rumbo por el cual está llevando al país. Mayor crítica no se puede hacer que el que le haya hecho un recorte al INE en 2021, año electoral en el que sabe que la oposición le va a arrebatar la mayoría en el Poder Legislativo y de la cual fueron prueba las elecciones en Hidalgo y Coahuila.

Queda pendiente que AMLO y los integrantes de la 4T por fin se quiten la venda de los ojos y vean que son gobierno, no oposición. Que no es atacar y dividir, menos en un momento tan crítico como el que se está viviendo con la pandemia y queda pendiente un plan que ayude a reconstruir todo lo que se ha perdido en estos meses, tanto por la crisis económica como por las inundaciones y la mal llamada “Austeridad Republicana” que no es más que un vil austericidio que lo único que hace es alimentar proyectos faraónicos que terminaran mal por quererlos tener este sexenio, le han costado al país más de lo que decían que costaría y que le están quitando el empleo a miles de trabajadores del sector público.


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Acerca del autor: David Cortes es egresado de la Facultad de Economía de la UNAM y fue asesor de Campaña en 2018.

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