By Miguel Arroyo

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Un destacado profesor de economía de la UNAM, dice que cuando alguien pregunta sobre el equilibrio de la economía de un país, se responde diciendo que: “la economía esta como esta”. Así, se evitaría un profundo debate sobre si realmente existe tal equilibrio, si es una invención teórica, empírica o heurística, esta última generalmente utilizada y aceptada en los medios de comunicación tradicionales.

Para poder responder a la pregunta titular, primero haremos una diferencia pedagógica entre el equilibrio de mercado parcial y el equilibrio de mercado general, los cuales serán objetos de análisis en este artículo, pero también del equilibrio macroeconómico, el cual será abordado en otra ocasión.

Cuando se habla de equilibrio de mercado, se habla generalmente del análisis microeconómico neoclásico. Teóricamente, se asume que los consumidores de determinado producto van por la vida maximizando su utilidad, sujetos a sus ingresos; y los productores de forma semejante, actuaran maximizando deliberadamente sus ganancias. Estas acciones son independientes y están sujetas al mecanismo libre de los precios, lo que tiene como resultado un equilibrio de mercado parcial que, para que suceda, también tiene que cumplir con el supuesto de que nadie influye en los precios. Mediante la abstracción teórica, tendremos un equilibrio en cierto mercado, donde los consumidores y productores acordaran un precio tan eficiente que no querrán tener intercambios adicionales que hagan subir o bajar tal acuerdo.

Como se menciona, estos supuestos tienen una abstracción teoría bastante elevada, que difícilmente se cumplen en el día a día. Como consumidores nos enfrentamos a grandes disparidades de información, de alternativas, y de una serie de factores que impiden actuar con racionalidad. Los estudios de psicología económica a mediados del siglo XX demuestran que los humanos somos apenas poco coherentes en nuestras decisiones y elecciones.[1] De esta forma, los constructos del análisis microeconómico, principalmente de las funciones de oferta y demanda, de las curvas de indiferencia, y de los axiomas de transitividad y completitud, son basados en un principio de “racionalidad”, con poca credibilidad pragmática.

Pasando al equilibrio general, el análisis es muy similar al equilibrio parcial, solo que con una condición de agregación. En términos simples, el equilibrio general pretende encontrar un punto óptimo de un sistema económico, encontrando la solución de un sistema de ecuaciones simultáneas que representen una demanda y oferta iguales en cada mercado. Para encontrar un equilibrio simultáneo se tendría que cumplir un sistema de precios eficiente, único y estable, que asegurara su existencia. Esto bajo la economía normativa, el primer y segundo teorema del bienestar.[2]

Años más tarde, el mismo economista matemático Gerard Debreu (1921-2004) refutaría los resultados obtenidos de sus teorías en 1954 y 1959. Argumentando que las funciones de exceso de demanda y oferta agregadas, asumen cualquier forma, teniendo múltiples puntos de equilibrio que contrastan con el principio de unicidad y de estabilidad.[3]

A pesar de las limitaciones teóricas y de los constructos defectuosos del análisis del equilibrio general, se sigue utilizando como estandarte científico de que la economía “tiende al equilibrio”. Aunque no sea así, la teoría del equilibrio general se cita en libros, artículos, etc. Como si fuera inequívoca. Y a menudo se considera como la versión teórica rigurosa de la mano invisible de Adam Smith que demuestra las propiedades deseables de una economía competitiva, pero que si leemos un poco más, carece de una construcción lógica.[4]

Finalmente y terminando de responder a la pregunta inicial. Parece ser que la economía no está en equilibrio y no parecer estarlo en el futuro cercano si se siguen construyendo políticas públicas bajo un paradigma contradictorio. Un mantra económico falso, que supone a autómatas y no a seres humanos.


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[1] Bunge, M. (1985) Economia y Filosofia. Tecnos.

[2] Arrow, K. Debreu. G.  (1954) Existence of an equilibrium for a competitive economy. Econometrica.

[3] Debreu, G. (1974) Excess demand fuctions. Journal of Mathematical Economics.

[4] Ackerman, F. Nadal, A. (2013) Ensayos críticos sobre la teoría del equilibrio general. Siglo XXI Editores.


Acerca del autor: Miguel Arroyo es maestro en Economía por la UNAM. Actualmente desarrolla proyectos de asesoría en política macroeconomica y regulación ferroviaria. Sus líneas de investigación son la economía pública y el desarrollo económico.

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