El Tribunal electoral ¿contrapeso institucional?

By Danitza Morales

Correo: danitzamoralesgomez@politicaladvisorsapc.com


El Movimiento de Regeneración Nacional no termina de levantarse de una, cuando ya está adoleciendo de otra. Hace días se reavivió la controversia por la encuesta para definir al Presidente del CEN; ahora enfrenta el riesgo de la probable intervención del Tribunal Electoral, que pospondría sus elecciones internas hasta el próximo año. Pero este proceso desde el principio estuvo patas para arriba, cuando Yeidkol Polevnsky, Alfonso Ramírez Cuellar y Bertha Luján, que no podían ponerse de acuerdo, corrieron a pedir la intervención del TEPJF en un proceso que, según los estatutos de Morena debía resolver su órgano de justicia: La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia.

El TRIFE es el órgano encargado de impartir la justicia en materia electoral, pero en esta ocasión también está fungiendo como opinólogo y más aún, como un opinólogo con fuerza vinculante en la vida interna de un partido nacional. A largo plazo, podría sentar el precedente para que la autoridad encargada de calificar las elecciones nacionales, también tenga jurisdicción para resolver las contiendas internas de los partidos y eso es muy grave para el sistema democrático.

En ese escenario, no sólo estaría desnaturalizando su función jurisdiccional, sino que concurriría en funciones con el INE, pero con encargo presidencial: organizar a capricho los procesos internos de la oposición.

Nada deberían estar haciendo el TRIFE y el INE en la contienda morenista, pero como dice el refrán “la culpa no es del indio, sino del que lo hace compadre”. La culpa no es del Tribunal, sino de Morena quien lo invitó a decidir sobre una materia que no es netamente jurisdiccional, cuando sus estatutos son bastante claros respecto a la elección de sus dirigencias.

La pregunta no es si la intervención del Tribunal es correcta. A todas luces es antinatural. El cuestionamiento de fondo es si este proceso abrirá la puerta a que los partidos se sometan a las órdenes del Tribunal, donde López Obrador también cuenta con mayoría.

Hoy el Poder Judicial Federal está debilitado. El Tribunal Electoral hace la chamba de niñera de los partidos por consigna presidencial y la Corte se doblegó en su encomienda constitucional.

El Tribunal, ya no es un contrapeso institucional. Cuidado. No vaya ser que estemos ante el principio del fin de la democracia mexicana.


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Acerca del autor: Danitza Morales estudió Derecho y Ciencias Políticas en la UNAM, cuenta estancias académicas en la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Chile y el Senado de la República.

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1 comentario

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  1. Ricardo Martínez Cruz octubre 10, 2020 — 11:52 pm

    Concuerdo con la opinión vertida en este espacio por la politóloga Danitza Morales Gómez, ya que en efecto, de continuar invitando al TRIFE a intervenir en los procesos internos que lleva a cabo cada partido político existente en México, se temería parcialidad en los Procesos Electorales que fueran celebrados posteriormente.

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