El peso de la retórica xenofóbica en el aumento de agresiones racistas contra asiáticos en Estados Unidos y Europa

By Naomi Solares

Correo: naomibsolares@politicaladvisorsapc.com


Las palabras tienen un peso; son capaces de meterse en la psique de las personas y quedarse ahí como un eco hasta que, con el paso del tiempo, echan raíces y se interiorizan para convertirse en “verdades” dentro de la mente de la colectividad.

Precisamente eso es lo que ha sucedido con el COVID-19 y la retórica xenofóbica adoptada por muchos mandatarios y medios de comunicación al emplear frases como “el virus chino” e incluso culpar directamente a China por la pandemia, como lo hicieron Trump y su ex secretario de Estado, Mike Pompeo en marzo de 2020.

Imagen del discurso dado por Trump en marzo del 2020 donde reemplazó la palabra “corona” por “chinese” Fuente: Jabin Botsford / Washington Post / Getty Images

En 2015, la OMS recomendó dejar de nombrar a las enfermedades como el lugar donde habían surgido, justamente para evitar que el tejido social cimentara su rencor en contra de un país en concreto.

Sin embargo, estas recomendaciones no se han seguido al pie de la letra durante la pandemia y las repercusiones no se han hecho esperar.

A principios del mes pasado los medios de comunicación estaban repletos de notas acerca de lo ocurrido en Atlanta, Georgia. En la serie de atentados, producto de hombres blancos, murieron seis personas –cuatro de las víctimas eran mujeres asiáticas–. Sin embargo, aunque las autoridades estadounidenses no quieran reconocer que lo sucedido en este estado fue un crimen de odio, basta con referirnos a los datos duros para demostrar que sí, el racismo y la violencia en contra de las comunidades asiáticas ha incrementado. No solo en Estados Unidos, sino también en Europa.

De acuerdo con la base de datos de AAPI Hate, una plataforma que surgió a raíz de la pandemia para reportar el incremento en los crímenes de odio contra asiáticos en Estados Unidos, se han recibido 3,795 incidentes desde el 19 de marzo del 2020 al 28 de febrero del 2021. Los tipos de agresiones abarcan: abuso verbal (68.1%), agresión física (11.1%), violaciones de los derechos civiles (8.51%) y bullying virtual (6.8%). Asimismo, las nacionalidades que han sido más afectadas son: chinos (42.2%), coreanos (14.8%), vietnamitas (8.5%) y filipinos (7.9%). Los datos provienen de los cincuenta estados de la nación estadounidense.

No es difícil darnos cuenta del problema que yace ante nuestras narices. Las redes sociales están llenas de vídeos de ataques, como el sucedido en San Francisco el 28 de enero de 2020, donde Vicha Ratanpakdee, un hombre de ochenta y cuatro años, fue arrojado al piso y a causa de las lesiones falleció dos días más tarde.

En Alemania, Gannie Lee, una youtuber de nacionalidad coreana, hizo viral un vídeo donde se muestran agresiones físicas, burlas y comentarios racistas. Actitudes que forman parte del día a día, no solo de Gannie Lee, sino de toda la comunidad asiática viviendo en países cuya población es mayoritariamente blanca.

Debemos reconocer que el racismo hacia los asiáticos siempre ha existido. No olvidemos el caso de Vincent Chin que desencadenó la integración de la comunidad asiática dentro del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos. Sin embargo, por los estereotipos creados en occidente, esta problemática ha sido ignorada y hemos dejado que se nos venda la idea de que todas las personas asiáticas que han llegado a Estados Unidos y Europa viven en condiciones acomodadas y han tenido una integración sencilla con las sociedades receptoras. La realidad nos cuenta una historia distinta, como el hecho de que es esta minoría la que reporta los índices de pobreza más altos en la nación vecina.

-Fuente: Spectrum News NY

La pandemia, como con muchas otras problemáticas sociales, ha evidenciado y potencializado lo violenta y cansada que es la vida de los asiáticos en Estados Unidos y Europa. No hemos aprendido nada del último año si seguimos pensando que podemos justificar el racismo y echar culpas del origen de una enfermedad de la que en realidad sabemos poco. ¿Podemos juzgar el proceder del gobierno chino ante la aparición del COVID-19? Si, tal vez sí. Sin embargo, no podemos estereotipar y culpar a gente inocente por los errores de un gobierno. La gente ha muerto, ha perdido empleos, salud mental y seres queridos en cada rincón del mundo. Creo firmemente que este es el momento para hacer las cosas diferente. No podemos seguir quedándonos callados ante los discursos de odio, la perpetuación de estereotipos y las actitudes violentas.


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Acerca del autor: Naomi Solares es estudiante de sociología en la UAM Xochimilco.

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2 comentarios

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  1. Excelente artículo. Felicitaciones.

  2. Muy buen aporte, muy recomendable! Saludos.

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