By Helsy García

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El mundo de las criptomonedas siempre ha estado caracterizado por su inesperada pero constante innovación. Las nuevas maneras de usar las criptomonedas, la diversificación de estas, las nuevas formas de financiamiento y la creciente participación del individuo común son eventos en el mercado que con su misma aparición, sirven de detonantes para la continua mejora y creación de muchos más mecanismos, monedas, tokens y desafortunadamente fraudes.

La autonomía, descentralización y desregulación del mercado de criptomonedas son las principales características y ventajas que tiene para ofrecer, dado que no depende ni se encuentra ligado a ninguna institución y por lo mismo no puede ser influenciado por intereses políticos o públicos. Sin embargo, estas ventajas son muy controversiales en el ojo público ya que debido a la naturaleza de estas es difícil que se regulen o mantengan “normas sanas” para permitir que las operaciones en el mercado se den al beneficio de los individuos y no a costa de ellos.

Si bien es cierto que al encontrarse abierto y desregularizado el mercado puede funcionar de manera natural ajustándose conforme a las fuerzas de oferta y demanda de los agentes económicos participantes, también se abre un camino para practicas desleales.

Con la novedad del mercado, el poco conocimiento de los individuos acerca de este y las crecientes cascadas de desinformación al respecto, surgen grupos de individuos cuyo único propósito es aprovechar dichas circunstancias y crear esquemas fraudulentos con grandes promesas pero ningún fundamento para estafar a aquellos principiantes o desinformados.

A pesar de la novedad y las ventajas que el mercado cripto puede ofrecer, al tratarse de un mercado financiero no está absuelto de incurrir en eventos o prácticas que también se encuentran presentes en los mercados tradicionales. El “Pump & dump” es una práctica donde tradicionalmente se trata de capitalizar bienes financieros con poco valor o retribución a base de la compra masiva de acciones o “penny stocks” con el fin de subir el valor de mercado de estos y posteriormente venderlas a precios mas altos haciendo que su precio se desplome y los pocos inversionistas que queden incurran en perdidas.

La creación de Dogecoin (DOGE) en 2013 y su posterior éxito fue uno de los sucesos más inesperados en el mercado. Aunque las monedas “meme” no son extrañas a este esquema, sí lo fue el uso y rápido crecimiento de esta en particular, pasando a ser actualmente la cuarta criptodivisa mas importante en el mercado, incluso reconocida por inversionistas de la talla de Elon Musk.

Sería obvio decir que ninguno de los inversionistas iniciales de la criptodivisa podían proyectar este crecimiento y aceptación en general y cuando las ganancias comenzaron a llegar y a verse reflejadas en las carteras de estos, todo el mundo quiso un pedazo de ese éxito y obtener el mismo resultado hubo quienes incluso crearon su propia “memecoin”.

SHIBA INU (SHIB), MonaCoin (MONA), Hoge Finance (HOGE), CUMROCKET (CUMMIES), PepeCash (PEPECASH), son solo algunas de las miles “memecoins” existentes en el mercado. Todas resultado de la aceptación de Dogecoin, todas basadas en “memes” y tendencias de internet y todas tratando de emular el éxito de DOGE. Aunque algunas de estas se encuentren en números verdes en los últimos días y sí cumplan con la retribución de ganancias hacia sus inversores, son cada vez más las memecoins que surgen con otra intención.

Aunque la base de la creación de dichas criptodivisas sea principalmente la de servir como una “burla” al sistema financiero tradicional y las creencias de que el dinero físico, regulado y respaldado por instituciones es el único medio de transacción formal. Estas también han abierto camino a la mezcla de prácticas de mercado desleales atadas a la promesa de ganancias increíbles a muy bajo riesgo y así a la entrada de la practica “Pump and dump” en el mercado cripto durante los últimos años, principalmente en el periodo actual de pandemia.

Cada vez más se pueden ver casos de memecoins creadas con el único propósito de estafar a sus inversionistas. Creando esquemas de confianza e incluso usando las redes sociales y contratando “influencers” para que puedan vender a sus seguidores la idea de una nueva criptodivisa que promete ser incluso mas grande que DOGE, todo para que los creadores de esta moneda vean el dinero llegar a montones y puedan retirarse sin ninguna repercusión, dejando sin nada a quienes invirtieron su dinero en esta.

Generalmente la practica Pump & dump funciona de dos maneras en el mercado cripto:

En la primera, una nueva memecoin es creada acompañada de grandes promesas y recompensas para quienes decidan invertir en esta. No cuenta con ningún respaldo de ninguna manera: únicamente el argumento del comportamiento del mercado y el anterior éxito de DOGE. Los creadores de esta moneda buscan a “influencers” que puedan promocionar dicha moneda a sus seguidores y así obtener tracción en las redes sociales e incluso un poco de dinero. Al lograr su objetivo la moneda desaparece sin dejar rastro dejando a las personas estafadas sin ningún lugar o autoridad a quien acudir para tener su dinero de vuelta.

En la segunda, la estafa parte desde el influencer. Cada vez es más común que los influencers que buscan invertir en criptodivisas tomen una mala decisión y lleguen a tener inversiones basura. Cuando se dan cuenta de esto, recurren a sus seguidores para inflar la criptodivisa y elevar el precio de la moneda hasta que ellos puedan recuperar el dinero invertido e incluso alguna ganancia y posteriormente retirar todo su dinero dejando a sus seguidores con una criptodivisa basura y el descargo de responsabilidad “not financial advise”.

Sea cual sea el caso, las prácticas desleales solo lastiman la ya controversial reputación del mercado cripto. Aunque no sean practicas intrínsecas del mercado si no que son traídas por los individuos que participan en ellos, son perjudiciales para todos los participantes e incluso para los beneficiados puesto que solo fomenta la creencia de que debe existir algún tipo de regulación o institución que prevea que existan circunstancias donde estas practicas sigan ocurriendo.

En conclusión, aunque existen prácticas desleales en todos los mercados y estas ya hayan penetrado el mercado cripto, la única manera de prevenir el caer en estas estafas es la información. Mientras más informados estén los individuos acerca del mercado, los instrumentos que se ofrecen y la manera de operarlos, es mas probable que se lleven a cabo decisiones congruentes y se evite caer en este tipo de esquemas.


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Acerca del autor: Helsy García es economista, egresada de la Universidad Veracruzana, especialista en Administración de Comercio Exterior por la misma, Maestra en Finanzas por parte de la Universidad de Xalapa. Ganadora del segundo lugar en el Primer Concurso Estatal de Ensayo Político de Veracruz en 2014.