By David Cortes

Correo: davidcc@politicaladvisorsapc.com


Nadie hubiera creído que a principios del siglo XXI la vida humana sería impactada por algo tan pequeño. Los seres humanos se han percibido como los amos imparables del mundo desde el siglo pasado, un siglo que casi no vivió grandes ciclos de muerte que no hubiesen sido causados por el hombre. Casi.

Nadie había imaginado que éramos así de vulnerables a algo que se estudia en un microscopio.

Pocos recuerdan el H1N1 como algo más que una anécdota al pie de página de los libros de historia moderna, junto con otro ciclo de enfermedad llamado ‘La gripe Española’.

Y henos aquí, en el aislamiento, tratando de comprender lo que se dice será la nueva forma de vivir: Una forma para la que muchos lugares no están estructurados para operar o cuya curva de aprendizaje será lenta y forzada, con muchos desatinos y experiencias que llevan a anécdotas que hacen más llevaderas la pandemia.

Noticias de una caída del PIB de entre el 8 y el 10% son evitadas por la ansiedad que causan en el peor de los casos, y en el mejor de los casos son utilizadas como la antesala a propuestas sobre lo que sigue y lo que se deberá hacer para salir adelante en meses y años futuros.

Más comunes de ver son los videos en Tik-Tok y otras plataformas sociales de cada cosa que el ser humano es capaz de hacer para distraerse de las noticias de un número de muertos cada vez más alto y de semáforos de contagios en sus niveles más altos, combinando así en una sola situación a dos famosos escenarios de las distopías.

Así como en ‘1984’ La Guerra es La Paz, pareciera ser que en 2020 La Distancia es La Salud, teniendo que sacrificar la necesidad psicológica del ser humano de socializar y salir al menos a dar la vuelta para atender la necesidad de que los hospitales se den abasto en medicamentos, equipo y personal.

Así como en ‘Un Mundo Feliz’ consumir Soma es una parte esencial de la vida en el siglo XXVI, en el XXI lo es entretenerse con las coreografías, chistes y adaptaciones de los diálogos más icónicos de la cultura popular en una plataforma digital que se rumorea desaparecerá en los próximos meses debido a una trama siniestra alrededor de los datos personales de los usuarios de esta plataforma que involucra a China; aunque también es preciso recordar se decía lo mismo de Zoom y hasta la fecha se sigue usando como una herramienta de trabajo en miles de espacios de trabajo.

Cuando empezó la pandemia, se decía sería algo relativamente rápido: se esperaba que en Mayo todos volveríamos a vernos y habría celebraciones que imitarían a la canción de Alex Lora “Si México ganará el Mundial”.

Y el encierro, la rutina y el día a día que se escurre entre las manos nos tienen en Julio, sin noticias de cuando se acabara y cuando empezaremos a ver los cambios que involucraran que en cada oficina se incorporara al equipo de trabajo una nueva compañera: Susy Distancia.

A quienes les ha tocado ver al COVID de cerca, quienes han tenido un conocido o pariente enfermar de esta devastadora enfermedad respiratoria, es más que imperante la necesidad de mantener las medidas de higiene y de protección personal que las autoridades nacionales e internacionales han anunciado desde que la enfermedad comenzó a dar señales de ser algo más que un asunto de China que manejaron con la eficiencia del Estado que puede mover los cielos si así se lo propone, lidiando con las consecuencias de la tan conocida táctica en los países socialistas de minimizar y ocultar los problemas hasta que estos estallan y se descubre que la inundación es imparable.

Pero pareciera que ellos son minoría en algunas partes: En EU y Canadá, se sabe con cierta frecuencia de personas que protestan en contra del uso mandatorio de cubrebocas, ni que decir de las protestas armadas ocurridas en EU en contra el cierre de negocios por las medidas de salud empleadas.

En México, existió una ventana de oportunidad para preparase. Recordemos cómo surgió el rumor de un infectado una semana antes de que se registrara de manera oficial el primer caso, y de cómo la incredulidad ante un gobierno que operaba como si nada nos empezó a empujar lentamente al aislamiento.

El tema, como todos los acontecimientos nacionales, se ha politizado y al ser tan importantes y diversos sus impactos, el COVID se integrara en el discurso político de gobierno y oposición. Los datos (los que sean, en cualquier ámbito) serán analizados con este nuevo filtro, este nuevo motivo y circunstancia.

Y de los datos saldrán las propuestas, las políticas, las criticas y los ataques.

Ya se ha visto algo de esto con el tema de los estímulos y prorrogas en pagos que los países han estado anunciando durante estos meses: Resonó el mensaje del Presidente Bukele de El Salvador, quien llamó a su población y al sector que criticaba sus medidas a comprender la situación, dejar a un lado las quejas económicas y las divisiones políticas ante la primera necesidad en la vida: La Salud.

No tanto ha resonado el llamado de la academia mexicana versada en temas económicos, que pide a gritos una mejor respuesta al impacto económico de la pandemia. Una respuesta que tenga un plan por lo que resta del sexenio (y probablemente de la década) para reactivar la economía mexicana, y que indudablemente tendrá que incluir una reforma fiscal (a lo que me atrevo añadir un replanteamiento del Pacto Fiscal).

El momento que vivimos es histórico en más aspectos de los que caben en estas páginas, y no tenemos mayor respuesta a todo lo que sucede y sucederá que unas cuantas recomendaciones básicas:

  • Mantener la distancia en todos los ámbitos y ambientes.
  • Lavarse las manos.
  • Usar medidas de aislamiento ambiental al salir (cubrebocas, careta, guantes, etc.) por consideración de ajenos y uno mismo.
  • Comprar local y ayudar en la medida de lo posible a los que no pueden darse el lujo de estar encerrados, puesto que viven al día.
  • Alimentarse bien y hacer ejercicio en la medida de lo posible.

La Nueva Normalidad será con todo esto y mucho más; y llegará para quedarse, que no haya duda. La vacuna servirá pero falta mucho para que sea distribuida e incluso con ella, estas medidas se tendrán que seguir implementando debido a que el posible tener COVID doble vez y lo que antes nos parecía imposible ahora nos es real.

Una pandemia como no se había visto desde 1918, la peor recesión desde 1929; el populismo, desigualdad y polarización que veíamos, vivíamos y analizábamos antes del 2020 más los problemas que usted, querido lector, quiera añadir al caldero hacen imprescindible que se elimine de la mente la pregunta: ¿Cuándo volveremos a la normalidad?

En lugar de preguntarnos esto, debemos cuestionarnos ¿Qué hacemos y que haremos como individuos y como sociedad?

El mínimo son las medidas de las que tanto se han hablado, el máximo es cuestión de cada uno en su trinchera, en su capacidad y en su voluntad.


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Acerca del autor: David Cortes es egresado de la Facultad de Economía de la UNAM y fue asesor de Campaña en 2018.

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