EL DIH frente a las nuevas tecnologías

By Eder Rodríguez

Correo: alexis.osorio@politicaladvisorsapc.com


El ser humano a lo largo de su historia ha experimentado un sinfín de cambios, como afirma en su aforismo el filósofo griego del siglo VI Heráclito «Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos.» Es así como las nuevas tecnologías cambian nuestra vida, y se posicionan necesarias en la vida útil de una persona. Sin embargo, la era tecnológica no se limita exclusivamente a la vida privada, sino también es útil para actores internacionales como organizaciones y Estados. En este artículo nos centraremos principalmente en la utilidad que los Estados le dan a las nuevas tecnologías en el aspecto bélico, así como sus limitaciones desde la perspectiva del Derecho Internacional Humanitario.

Como primer punto, es preciso aclarar la definición y origen. Por definición, se entiende que el DIH es el conjunto de normas situadas en el derecho internacional  que limita los efectos de los conflictos armados con el fin de proteger por razones humanitarias a personas que no participan en un encuentro bélico; denominado también “derecho de guerra”[1]. En cuanto a los orígenes, primero se fundamentaron en normas no escritas basadas en la costumbre de los primeros imperios[2]. Progresivamente se fue consolidando la idea de regular las acciones bélicas, a tal punto que en 1862 Henry Dunant publicó su obra titulada “Recuerdo del Solferino” en la cual plasma las experiencias traumatizantes que él vivió en Italia en la región de Piamonte. Una cruenta batalla que dejó un saldo de 40 mil soldados austriacos, franceses e italianos, yacidos  muertos y heridos sin ninguna asistencia médica[3]. Es a partir de esta obra y en apoyo de Henri Defour (general y político humanista) que se crea el Convenio de Ginebra de 1864 para el mejoramiento de la suerte de los militares heridos en los ejércitos de campaña. Es gracias a este convenio que se crea el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), una organización cuya función principal es proteger y socorrer a las víctimas de los conflictos armados[4]. Así mismo, es a través de esta reunión que se codifican las leyes para la guerra, pretendiendo tener permanencia y alcance universal.

Posterior al Convenio de Ginebra de 1864, gracias al avance científico y tecnológico muchos Estados apuestan sus recursos al desarrollo de métodos y medios de guerra basados principalmente en la tecnología digital del siglo XXI, tales como herramientas cibernéticas, inteligencia artificial y sistemas de armas autónomos[5]. Los nuevos mecanismos para hacer la guerra suponen nuevos desafíos a la seguridad e integridad del ser humano. Es por ello que el CICR sigue de cerca tanto la evolución, surgimiento y uso de nuevas armas, así como el diálogo con  partes interesadas en el uso de las nuevas tecnologías para la guerra, buscando la aplicación del DIH principalmente en  3 temas; el primero, la cibertecnología; el segundo, sistemas de armas autónomo; el tercero, inteligencia artificial y aprendizaje autónomo. A continuación, daré una breve explicación acerca de los temas respecto a las nuevas tecnologías usadas por los Estados.

1.-Cibertecnología: La cibertecnología puede ser utilizada por los Estados con la finalidad de causar daños al enemigo, para el CICR el término de “ciberguerra” se define como las operaciones contra un sistema informático conectado a través de un flujo de datos[6]. La efectividad del uso de la cibertecnología se encuentra en el alcance de objetivos sin provocar daños físicos tanto a civiles como a la infraestructura del lugar. Sin embargo, según el CICR, los ataques de este tipo afectan las cadenas de suministros, y se sabe que los ciber-ataques afecta el sector sanitario que está cada vez más conectado a la red[7].

Hay tres características de las operaciones cibernéticas que provocan preocupación. La primera preocupación es la falta de claridad de intenciones que tiene el atacante, pues es difícil suponer las verdaderas intenciones del atacante provocando una respuesta del adversario incluso mayor que la del atacante. La segunda preocupación es la falta de control en los sistemas cibernéticos debido a la complejidad. Dicha complejidad impide descubrir quién realmente ha cometido el acto, dando un escudo de anonimato, este es la tercera preocupación del CICR.

Respecto a las limitaciones que establece el DIH en el uso de la cibertecnología se basa principalmente en tres principios generales los cuales son la proporcionalidad, distinción y precaución, dando como resultado la prohibición de ataques cibernéticos directos a la infraestructura.

2.- Sistemas de armas autónomos: Se entiende por “sistema de armas autónomo” a cualquier sistema de armas que no tenga intervención humana; es decir, que pueda atacar objetivos, sin intervención humana. La principal preocupación del CICR respecto a este sistema es el no control humano sobre el uso de la fuerza, pues al ser autónomo, no tiene una formación en torno a cumplir las normas que establece el DIH. Es preocupante para el DIH debido a la falta de responsabilidad moral de los actos.

 Es por ello que el CICR sigue de cerca las cuestiones técnicas, éticas, jurídicas y militares en relación con los sistemas de armas autónomos[8]. Es importante mencionar que a pesar de los esfuerzos por limitar el uso de este tipo de armas aún no existe un acuerdo sobre la limitación de las armas autónomas en torno a la cuestión ética.

3.- Inteligencia artificial y aprendizaje automático: La CICR define a los sistemas de inteligencia artificial como programas informáticos que ejecutan tareas (asociados con la inteligencia humana) que requieren cognición, planificación e inteligencia[9].

La IA (inteligencia artificial) es importantes para el DIH por tres cuestiones:

 La primera es el uso para el control del armamento militar, específicamente en el creciente número de sistemas robóticos no tripulados como los drones que conllevan a una mayor autonomía en los sistemas de armas, desarrollando el reconocimiento automático de objetivos; es decir las preocupaciones que se mencionaban con anterioridad en el punto de las armas autónomas sin control humano. 

La segunda preocupación en torno a la IA es su aplicación en la guerra cibernética. Gracias a que la IA puede aprender, los sistemas cibernéticos podrán buscar vulnerabilidades, así como realizar un ataque en respuesta.

La tercera preocupación según el CICR es la toma de decisiones autónomas por parte de la IA gracias a la recopilación y el análisis sobre información útil como la identificación de personas, bienes, así como la evaluación de vida, dejando de lado al ser humano en la toma de decisiones[10].

Para el CICR es importante el enfoque que en un futuro pueda darse a la IA puesto que son herramientas que ayudan en las actividades del ser humano. Es por ello importante el enfoque que se le da a la IA centrado en el ser humano, preservando el control que el ser humano tiene en la inteligencia artificial, con la finalidad de garantizar la seguridad y asistencia humanitaria, objetivos primordiales del DIH.

Como hemos visto, la complejidad en el uso de las nuevas tecnologías implica desafíos para el DIH, es por ello importante que cada Estado debe tener la responsabilidad en el uso de nuevas armas, responsabilidad que conlleva al cumplimiento del DIH, para ello es necesario exámenes jurídicos que ayuden en la preservación de la integridad humana.


Con tu apoyo podremos crear más y mejor contenido ¡Ayúdanos a seguir creciendo!



[1] (Comité Internacional de la Cruz Roja, 2004)

[2] (Comité Internacional de la Cruz Roja , 2005)

[3] (Villatoro, 2013)

[4] (Comité Internacional de la Cruz Roja, 2020)

[5] (Comité Internacional de la Cruz Roja, 2019)

[6] (CICR, 2019)

[7] (Investigación del CICR 2019)

[8] CICR, Informe de 2011 sobre desafíos de los conflictos armados contemporáneos, págs. 44-45. Para definiciones específicas, v. CICR, Informe de 2015 sobre desafíos de los conflictos armados contemporáneos, pág. 58.

[9] (CICR, 2019)

[10] (XVIII Conferencia de la Cruz Roja y la Luna Media Roja, 2019)


Acerca del autor: Eder Rodríguez es estudiante de Relaciones Internacionales.

¡Comparte en tus redes sociales y con tus amigos!
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Email this to someone
email

3 comentarios

Añade el tuyo →

  1. Excelente artículo Eder!

  2. Mariana Sámano julio 22, 2020 — 4:03 am

    Estoy muy orgullosa de lo que estas logrando Eder. Esto es solo el principio.

  3. Muy buen aporte. Gracias por compartirlo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

© 2022

Tema de Anders NorénSubir ↑