Celso Cepeda: un caudillo olvidado en los libros, pero amado por su gente

By Alexa Hernandez

Correo: alexahero@politicaladvisorsapc.com


Hace algunos años, una de mis abuelas me contó la historia de Celso Zepeda, asegurando que era un rebelde que robaba a los ricos para darles a los pobres. Me mostró algunas fotos de su muerte, de mi bisabuelo con él y Zapata; lo que hizo que me grabara su nombre. Años después, en los viejos libros de historia, había una muy pequeña parte donde estaba un dibujo de Ciudad Serdán, con un pequeño párrafo donde mencionaban a Zepeda. Fue así, como comencé a investigar, tanto por libros como por narrativas en la zona de Tlachichuca, Perote y alrededores.

Celso Zepeda (Cepeda, como aparece en otros documentos) fue uno de los caudillos del estado de Puebla, el cual llegó a tener injerencia en estados como: Oaxaca, Veracruz y Tlaxcala. Nacido en Canoitas, actualmente parte de Guadalupe Victoria, comenzó a tener gusto por las armas, lo que lo llevó a ser primero un militar y luego un caudillo, tachado finalmente como bandido. Poco se sabe de la vida de él, algunos dicen que primero fue militar y luego revolucionario, otros mencionan que fue al revés. Sea como haya sido, los ricos de aquella época no dejaron más indicios que él era un criminal, mientras la gente de los pueblos aseguraba que fue una protección de la delincuencia local, buscaba justicia de los abusos de los hacendados y repartía las riquezas, por ello se le conoció como el “Caudillo Poblano”.

En los mitos generacionales, aseguran que él comenzó a luchar en contra de Porfirio Díaz, uniéndose a las filas de Zapata, el cual le dio la encomienda de combatir a Francisco I. Madero, Victoriano Huerta y ser fiel enemigo de Venustiano Carranza. En su carrera como enemigo conoció muchas personas del estado de Morelos, pues al ser miembro de Zapata, viajaba mucho para allá. Por ello, cuando su entonces líder murió, parte de la gente de Morelos se fue a refugiar a Puebla y se convirtieron en zepedistas.

En aquellos años, Carranza apoyaba la candidatura de Ignacio Bonilla, sin embargo, Álvaro Obregón no quería porque era un candidato civil y comenzó una lucha contra Carranza. A causa de ello, el entonces presidente cambió la Sede Nacional al Puerto de Veracruz, con lo que comenzó la mudanza y varios mitos, como: una huida de dinero, la silla presidencial y él presidente mismo. 

Es así, como Obregón aprovechó y ofreció a Zepeda una buena cantidad de dinero a cambio de detener el tren donde huiría Carranza. Donde hay dos versiones, una fue que Zepeda dinamitó las vías y escondió el tesoro por gusto propio. La otra fue que sí aceptó el trato, pero Obregón no pagó su servicio, por ello Zepeda escondió los 23 millones de pesos oro (casi 66 mil millones de pesos actuales), porque no se lo daría hasta que le diera su pago. Posteriormente, Zepeda fue nombrado General de Brigada y luego de División, lo que algunos consideraron que fue el pago por afectar a Carranza. Pero tal parece que Zepeda no se lo tomó así.

En 1922, Zepeda aún seguía esperando el pago por Obregón y comenzó a comentar en su zona que el presidente llegó al mandato por medio de un fraude electoral, debido a que la boleta no tenía más candidatos que él. Eso llegó a oídos del Gobierno, lo cual no le gustó, pero seguía en paz con el caudillo. Sin embargo, la firma de su muerte fue la creación del Partido Revolucionario, éste comenzó su fundación en algunos pueblos de la región del Volcán y sus integrantes eran ex revolucionarios de la zona, que seguían considerando poco efectivas las respuestas del gobierno.

Al enterarse Obregón que Zepeda estaba organizando no un ejército, sino un intento de partido, lo mandó a perseguir. Unos dicen que primero se escondía en la Ciudad de México con una mujer famosa de la época, con la cual mantenía un romance, cuando se enteró que las autoridades sabían su dirección, tuvo que huir a Puebla. Sin embargo, la versión oficial fue que el poblano fue notificado el 19 de mayo, donde se le dio el anunció que Francisco R. Serrano, secretario de la Defensa de aquel entonces, sería el encargado de matarlo. Fue así como regresó a su escondite, Apizaquito, donde sabía que la gente no diría donde estaba. Se sospecha que personas de Perote dijeron su escondite, ellos lo nombraban “El Coyote”, por cobrar dinero a cambio de supuesta protección en Tenextepec, Cuautotolapan y Ximonco.

Fue el 15 de julio de 1922, mientras Zepeda esperaba a Antonio Medina (otro general que estaba en contra del gobierno de Obregón), cuando se enteró que Manuel Cavazos iba rumbo a su localidad; ellos cabalgaron y se escondieron en una zona cerca del Rancho de los Capulines. Fue hasta las 11:30 cuando comenzó la balacera. Unos dicen que él se dio el balazo para no combatir. Pero lo registrado fue 3 horas de intentos de defensa hasta que Zepeda fue abatido; al igual que Medina, Carlos Arcos y Enrique Vera (grandes amigos del caudillo). De acuerdo a los medios oficiales sólo hubo 2 o 3 muertos más por parte de los revolucionarios y 3 detenidos, sin embargo, después de una balacera de tanta duración, se pone en duda esa información.

Su cuerpo fue encontrado con una bala en el antebrazo, otra en el codo, una que entró por la costilla derecha y salió por el seno izquierdo, otra que perforó por la boca del estómago y salió por el pulmón izquierdo y, su oreja derecha destrozada. De acuerdo con los periódicos, se le encontraron documentos donde se aseguraban el cobro de protección en la Hacienda de Ototepec, Xalapasco y otras más pequeñas; los medios lo trataron de bandido. Mientras la noticia estremecía a la población, el pueblo organizó su velorio y entierro.

Hasta el día de hoy, miles de cazadores de tesoros siguen acudiendo a Tlachichuca o Guadalupe Victoria en busca de esos pesos oros, sin embargo, han pasado casi 100 años y ni los ex revolucionarios han relevado a sus familias dónde quedo el dinero, ni se tiene idea de donde está escondido. Algunos dicen que quizá lo enterró en Veracruz y otros en Morelos, es un gran secreto. Lo que es cierto, es que en su localidad lo recuerdan con mucho cariño, no es en vano, fue un gran personaje, el cual Obregón borró de la historia.


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Acerca de autor: Alexa Hernandez es egresada de la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública por la FCPyS de la UNAM. Mismo lugar donde fue docente auxiliar del Centro de Estudios de Relaciones Internacionales.

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3 comentarios

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  1. Alan Jovanny Garcia abril 3, 2021 — 5:40 pm

    Las fotos son de Celso Zepeda?
    Excelente artículo, gracias

    • Hola Alan. Gracias por tu comentario. Así es, son fotos de Celso Zepeda. La de lado izquierdo él, de lado derecho son parte de su equipo.

  2. Hola, muy interesante el artículo… en su investigación encontró más datos acerca del famoso tesoro de la nación?

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