La necesidad de políticas públicas transversales en materia de cultura

By Carlos Rivas

Correo: carlos.rivas@politicaladvisorsapc.com


La cultura es un elemento sustancial para el desarrollo de las personas, es un componente necesario para el crecimiento individual y es una pieza fundamental para la convivencia social, ya sea desde una óptica colaborativa o desde la apreciación artística.

Por ello, la cultura debe ser considerada por los gobiernos, de cualquier nivel, como un ente transversal en el diseño de políticas públicas para favorecer el aumento sustancial de diversas manifestaciones del arte, así como para robustecer el comportamiento humano.

Mediante una revisión general de las políticas públicas en el país, se observa que la cultura no suele ser una prioridad en la mayoría de los gobiernos. Algunos la consideran como un tema superficial, que sólo favorece algún grupo artístico; y, en le mejor de los casos limitan a la educación artística como una asignatura más en la enseñanza básica, en la que se dedican pocas horas y mínimas posibilidades de desarrollo. Son pocos los gobiernos que comprenden el valor público que significa la incorporación de la cultura.

Adicionalmente, la sociedad presenta condiciones de animadversión hacia las personas que deciden dedicarse profesionalmente a la cultura o expresión artística. Es común escuchar frases como “de eso no se come” o “¿de qué vas a vivir?”, las cuales disuaden el interés de la juventud en participar en este tipo de actividades.

Por otra parte, si analizamos los 17 objetivos para el desarrollo sostenible emitidos por la ONU (1), en ninguno de estos rubros se menciona a la cultura. A pesar de que se orientan al combate a la pobreza, a la generación de mejores condiciones de vida e igualdad, así como a la erradicación de situaciones de discriminación en todo el mundo, no se incluye al entorno cultural de las naciones.

Por su parte, el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 (2), que ha sido enfocado a una serie de buenos deseos y componentes ideológicos de la actual administración, no menciona a la cultura en alguno de sus rubros.

Derivado de este Plan, se creó el Programa Sectorial de Cultura (3), con una visión limitada, ya que no converge con otros sectores y actúa de manera unilateral. Como parte de sus prioridades destaca la reducción en el ejercicio de los derechos culturales de las personas y comunidades; la consolidación del sector cultural con inclusión y reconocimiento a la diversidad; protección al patrimonio cultural; garantizar el acceso cultural; y, el enriquecimiento de las expresiones culturales y creativas.

Históricamente, la cultura es uno de los ámbitos en los que se destina menor presupuesto en los diversos gobiernos en México. Son pocas las iniciativas que han buscado favorecer al gremio con una visión transversal. A pesar de que en 2015 se creo la Secretaria de Cultura a nivel federal, han sido mínimos los esfuerzos intersectoriales, ya que no se ha potenciado a la cultura como un eje sustancial, capaz de favorecer el desarrollo social, como una fuente que impulse el desarrollo económico y como un inhibidor de la inseguridad pública.

Los estados y municipios cuentan también con áreas específicas para el diseño de políticas culturales; sin embargo, algunas de ellas únicamente limitadas en el sector educativo o incluidas en el ámbito deportivo, cuando por sí sola la cultura tiene la capacidad para intervenir en diversos ámbitos de la gestión pública. Los municipios no tienen el suficiente presupuesto para atender a los grupos artísticos locales, quienes, en la mayor parte de los casos, limitan su trabajo al territorio local. 

Los planes de desarrollo estatales y municipales, en los últimos años, tienden a estar alineados con los ya mencionados Objetivos para el Desarrollo Sostenible y, por lo tanto, no hay una figura que propicie el fomento cultural de las personas ni de la población en general.

A continuación, se presenta una revisión de cinco planes de desarrollo estatal, de entidades con diferente ideología política, con el afán de observar cómo abordan el tema cultural en sus políticas públicas.

El primero en analizar es el Plan de Desarrollo de Guanajuato, emanado del Partido Acción Nacional (4), en el que se realiza un ejercicio somero de lo que significa la cultura, en el que se menciona como un elemento para el desarrollo integral de las personas y comunidades. Las estrategias planteadas están limitadas, sólo con el apoyo a talentos artísticos que aseguren el patrimonio cultural, así como el incremento de espacios para la recreación cultural y el desarrollo de talentos artísticos.

Hasta ahí se quedan las estrategias en este ámbito, sin existir una figura transversal, ya que sólo se orienta al impulso de un patrimonio e incluso se combinan con líneas de acción con el deporte.

Otro plan revisado es el del Estado de Hidalgo, surgido del Partido Revolucionario Institucional (5), el cual sólo incluye un apartado que refiere al fomento de la cultura y el arte con una perspectiva incluyente e integradora, en la que se facilite la creación y difusión de las expresiones culturales y artísticas. Es el único apartado que refiere al fomento cultural, con un par de indicadores sobre la participación e índice de las actividades culturales y artísticas en la entidad.

Por su parte el Plan de Desarrollo de Michoacán (6), gobierno emanado del Partido de la Revolución Democrática, menciona a la cultura como un aporte de la participación, en el que busca formar grupos y organizaciones culturales y artísticas en los espacios de la comunidad. También busca fomentar las manifestaciones culturales de los pueblos originarios, particularmente entre la comunidad migrante. Resalta la preservación del patrimonio cultural tangible e intangible de entidad.

En Michoacán se habla de la promoción de la inclusión y la no discriminación, a través de la cultura, la educación, el trabajo y la igualdad de oportunidades; así como la promoción y difusión del arte y la cultura para impulsar la educación integral y combate a la violencia. Es un plan que establece políticas públicas transversales con otros sectores.

En el caso del Estado de Morelos, con una visión del Partido Encuentro Social y del Movimiento de Regeneración Nacional, en su plan de desarrollo(7) sólo se mencionan rubros que tratan sobre la realización de actividades culturales, educativas y deportivas inclusivas que contribuyan al desarrollo humano, social, recreativo, lúdico y al bienestar de la población. En el plan se plantea un diagnóstico en el que históricamente han faltado apoyos y que se requieren de políticas públicas para garantizar los derechos culturales de la entidad.

En este plan se habla de las necesidades, es decir, del qué falta, pero no se dice el cómo. Si acaso, se mencionan palabras para garantizar el ejercicio de los derechos culturales y del fomento a la cultura en el estado, del desarrollo cultural comunitario, así como del fomento cultural y artístico y la protección del patrimonio. 

Finalmente, Nuevo León, cuyo gobierno no pertenece a algún partido político, en el plan de desarrollo(8) aborda el tema de cultura, pero con una orientación hacia el desarrollo económico, en un intento de equipararlo como un empresa privada, sin considerar las características propias del entorno cultural.

Esta entidad federativa, atiende a una recomendación de la Unesco, en el sentido de que la aportación al Producto Interno Bruto deberá ser mínimo del 1 por ciento a nivel estatal, mediante una lógica económica, para la apropiación de espacios públicos, del desarrollo comunitario e integración de capitales visibles al desarrollo cultural. También considera un impulso de la cultura y las artes, como elementos clave en el desarrollo humano, social y económico.

En el estudio de estos cinco casos, observamos que la cultura en algunos casos sólo se limita cumplir con una demanda social, con un gremio determinado, en otros casos, como Michoacán se busca consolidar un eje transversal, en el que la cultura es fundamental en diversos rubros; y otros, como en el de Nuevo León el que se posiciona a la cultura como un ente favorable para el desarrollo económico.

Por otro lado, ante las condiciones de la pandemia del COVID19, la cultura ha sido uno de los sectores que más han sido vulnerados, particularmente porque los espacios para las presentaciones se encuentran cerrados, motivo por el que muchas personas se han quedado sin sus empleos, tanto directos como indirectos. Al respecto, ningún gobierno se ha pronunciado para atender la demanda de un gremio que, generalmente carece de servicios de salud o alguna prestación laboral.

A pesar de la crisis derivada por la pandemia, algunas expresiones artísticas han buscado nuevos escaparates para desarrollar versiones virtuales o en línea, con el fin de mantener una economía, aunque es mínima, además que su correspondiente apreciación resulta limitada.

Lo anterior, nos lleva a la reflexión de que, para incorporar políticas públicas en materia de cultura de manera transversal, se requiere de profesionales expertos en el área, ya que generalmente los cargos son ocupados por personas de otras áreas, que no necesariamente están involucrados con el ambiente cultural, aunado que en nuestro país, la oferta académica de expertos es mínima y con pocas posibilidad de incorporarse a la administración pública.

Finalmente, la cultura es un ente que está presente y continuará siendo un motor para el desarrollo de la población, que requiere una atención prioritaria, para tener una intervención transversal en políticas que resuelvan los problemas sociales, mediante acciones que favorezcan el desarrollo humano.


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Referencias:

  • ONU (2015) Objetivos para el Desarrollo Sustentable.
  • Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024.
  • Programa Sectorial de Cultura 2020-2024.
  • Plan Estatal de Desarrollo Guanajuato 2040, construyendo el futuro.
  • Plan Estatal de Desarrollo Hidalgo 2016-2022.
  • Plan de Desarrollo Integral del Estado de Michoacán 2015-2021.
  • Plan Estatal de Desarrollo de Morelos 2019-2024.
  • Plan Estatal de Desarrollo de Nuevo León 2016-2021.

Acerca del autor: Carlos Rivas es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro en Análisis Político y Medios de Comunicación por el ITESM. Es Secretario Ejecutivo del Centro de Estudios Estratégicos e Investigación Social, así como académico en la UVM.

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1 comentario

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  1. Super interesante el articulo!!!

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