By Adrian Garcia

Correo: garciacastilloadrian@politicaladvisorsapc.com

Una política, ya sea gubernamental o pública, es el instrumento por el cual el Estado atiende las necesidades o exigencias de la sociedad. Las políticas, tienen como campo de acción cualquier ámbito que sea de interés público, desafortunadamente, ello no exime que intereses particulares sean los motivadores para su creación rompiendo con la lógica de su misma esencia. En el presente artículo nos centraremos en una política específica, la ambiental, no con la intención de analizar un ejemplo muy concreto de la gran gama de posibilidades que hay. La intención primordial es hacer una reflexión de la realidad de estas políticas y algunos temas que se desprenden de la misma, como lo son los acuerdos internacionales en desarrollo sostenible, y entender su hiperpolitización que lejos de frenar la situación tan adversa que el medio ecológico enfrenta hoy en día, los creadores de políticas ambientales aprovechan la transversalidad de las mismas para generar adeptos políticos que, por ejemplo, favorezcan sus intereses personales o bien creen, una buena imagen pública.

Contexto: La política y el medio ambiente

Determinar un momento histórico exacto para iniciar un análisis detallado que denote el comienzo de las políticas ambientales como instrumento político es merecedor de todo un proceso metodológico y de investigación de gran magnitud. Para fines de esta breve reflexión, arrancaremos en Islandia durante la década de los 70’s. Durante este periodo Islandia vivía una transición económica que también involucro el ámbito ambiental, ya que el desuso de bienes como el petróleo y su sustitución por fuentes alternas como la geotérmica e hidroeléctrica no solo significo la diversificación de su sector energético también se sentaron las bases de un modelo sustentable que hoy en día es de los mejores del mundo. Uno de los pilares de esta transición, fue el apoyo constante que los gobiernos locales brindaron a la sociedad civil y el sector privado para crear proyectos que aprovecharan de mejor forma los recursos naturales que dispone el país. La gobernanza   municipal en Islandia afronto de la mejor manera este periodo de cambios y ha sido funcional hasta la fecha.

A finales de la década de los 70´s e inicios de los 80´s, ya con un modelo sustentable más arraigado, los nuevos actores políticos vieron en este modelo una oportunidad para seguir apoyando nuevos proyectos en materia energética y obtener ganancias políticas por ello. A partir de este punto, aquellas organizaciones y actores políticos que pretendieran ganar escaños en el gobierno islandés debían de tener una agenda ambiental innovadora que favoreciera el crecimiento local y que mejorara lo que hasta entonces ya estaba establecido en materia energética.

Resultado esperado

Tras el éxito de este nuevo modelo sustentable de energía, la Organización de las Naciones Unidas buscó la forma de trasladar este proceso innovador de sustitución de energía a otros países. La manera en que esta organización e instituciones internacionales conciliaron la utilización de este modelo, fue la consecución de acuerdos de carácter internacional en donde varios países pactaban disminuir su huella ecológica a través de la diversificación de su economía, en donde el desarrollo local o regional jugaba un papel fundamental, como fue en el caso de Islandia. Por ello las políticas ambientales debían formar parte de la agenda de gobierno de los países participes de estos consensos. 

Anomalía

Sin embargo, el resultado en el resto del mundo y sobre todo en países en vías desarrollo, no fue el esperado. Primeramente, los acuerdos internacionales en materia sustentable y ambiental no son más que simples acuerdos de voluntad entre los líderes que representan a los países participes de estos. La mayoría de los puntos pactados en estos acuerdos carecen de coercitividad, es decir, los gobiernos no están obligados a llevarlos a cabo, solo se recomienda aplicarlos en las políticas empleadas para reducir el impacto ambiental. De no ser llevados a cabo no habrá consecuencia directa, solo abrirá un espacio de debate para la siguiente reunión y dará la oportunidad a personajes como Greta Thuberg para “alzar la voz en pro del medio ambiente”. 

Islandia, líder en políticas ambientales

Es por ello que las políticas ambientales están inmiscuidas en un proceso de demagogia que no solo se presenta a nivel en local en los países sino en el escenario internacional. Este tipo de políticas se convirtió en una herramienta para generar adeptos de índole políticos y sociales que lejos de mejorar la situación tan caótica que el medio sufre hoy en día, solo beneficia a algunos pocos.

Se deformo la manera en que los actores políticos islandeses mejoraban las condiciones ambientales de su localidad  y a su vez conseguían adeptos políticos. La razón quizá sea que el modelo de sustentabilidad islandesa surgió de la necesidad por parte de toda su sociedad de des-utilizar recursos como el petróleo que no eran rentables y generaban consecuencias negativas para su economía. Quizá también haya influido la densidad poblacional del país, su relieve, su educación, su cultura, etc.

En conclusión se puede afirmar que la adaptabilidad de las políticas siempre ha sido un obstáculo para obtener buenos resultados. Los acuerdos internacionales en materia sustentable carecen de esta característica, asumen que en todo el mundo o al menos en los países participes de ellos, están dadas las condiciones para que el desarrollo local fomente una transición económica, social y política en base a un modelo de sustentabilidad. Es por ello que cada 2 décadas se firman acuerdos que entredicen el futuro de la sociedad bajo la premisa de que ya no hay tiempo para cambiar el status quo de la misma, que el deterioro en el medio ambiente es tal que el fatídico fin de la especie humana está a la vuelta de la esquina. Esto dio paso a que las políticas ambientales perdieran la transversalidad y poder de transición que poseen. Por ejemplo, está comprobado que la recuperación de espacios públicos a través de políticas con diseño ambiental pueden mitigar la violencia en una localidad específica, además de contribuir en el consumo local. Todo ello quedo relegado por la demagogia internacional y local de gobiernos, organizaciones civiles o personajes políticos que solo buscan satisfacer intereses o ambiciones personales. 


Fuentes Consultadas:

International Centre for Trade and Sustainable Development. Los acuerdos ambientales multilaterales y el sistema multilateral de comercio. Recuperado el 10 de mayo de 2020, de https://www.ictsd.org/bridges-news/puentes/news/los-acuerdos-ambientales-multilaterales-y-el-sistema-multilateral-de

Lahera P., Eugenio. (2004). Política y políticas públicas. Chile: CEPAL, División de desarrollo social.

Landsvirkjun. Our History. Recuperado el 10 de mayo del 2020, de https://www.landsvirkjun.com/company/history/

Naciones Unidas. La historia de la energía sostenible en Islandia: ¿un modelo para el mundo? Recuperado el 10 de mayo del 2020 de https://www.un.org/es/chronicle/article/la-historia-de-la-energia-sostenible-en-islandia-un-modelo-para-el-mundo


Acerca del autor: Adrian Garcia es egresado de la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública de la UNAM. Ha trabajado en algunas organizaciones políticas e instituciones gubernamentales de índole financiera y estadística.